Adhara

APOYAPIES Y APOYABRAZOS

El conjunto de silla y mesa de oficina se ha de entender como si fuese un mueble único donde la persona tiene que buscar acomodo.
Es verdad que la silla tiene algunas posibilidades de adaptación, pero como la mesa es de talla única e invariable, las posibilidades de acomodación de la silla se reducen drásticamente. Esta aportación se irá explicando a lo largo de este texto.
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¿COMO SE ESTÁ BIEN SENTADO SIN RIESGOS PARA LA COLUMNA?

Según nos dicen los ergónomos, y que vemos dentro de la reordenación de la postura, la posición de asiento en la que el usuario no se daña el sistema locomotor, es cuando se cumplen las siguientes condiciones:
• Entre las piernas y el tórax debe de haber un ángulo igual o ligeramente menor a 90º.
• La espalda debe llegar al respaldo sin tener que aumentar la curva dorsal.
• Los pies deben de tener una base de apoyo que permita plena movilidad sin perder la postura correcta.
• El ángulo entre el brazo y el antebrazo tiene que tener 90º. El antebrazo y el codo deben estar bien apoyados sobre una superficie que respete su anatomía y permita la libertad de movimiento. De esta manera garantizamos que haya menos tensión en los hombros y en las cervicales
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• Esta forma correcta de asiento, solo la pueden lograr las personas de talla media. Aquellas que tienen una estatura entre 1.77 y 1.87 cm. Para el resto, más altas o más pequeñas, es imposible sentarse correctamente. Esto implica que se adopten posiciones posturalmente incorrectas durante la jornada laboral. Cuando esto sucede todos los días, existe la posibilidad de sufrir daños, a veces graves, en la columna y en los hombros sobre todo .Nuestros adaptadores de brazos mejoran la situación de las personas de también de las personas que están entre 1.77 y 1.87
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PERFIL DE LOS USUARIOS

Todas aquellas menores de 1,75 cm. que quieran estar bien sentadas, dentro de los marcos estándares de una silla y mesa de oficina, o aquellas que necesiten elevar el asiento para apoyar los brazos en el apoyabrazos.
Este apoya pies tiene tres posibilidades de altura, en general se puede decir, que para respetar la estabilidad de la columna lumbar, las personas de menor estatura deben elevar el apoya pies al máximo.
• Las personas de 1,65 cm o menos deben elevar al máximo la altura según se indica en las instrucciones de la página de montaje. No obstante, hay veces que, personas bajas, tienen para su estatura una pierna más larga, en ese caso, tal vez podrán elegir una altura media del apoya pies.
• Las personas que van de 1,65 cm a 1,75 cm elegirán probablemente la altura media, salvo que por ejemplo tengan las piernas cortas. En este caso debieran colocar el apoya pies en su altura máxima.
• Las personas mayores de 1,75 cm elegirán la altura mínima.
NOTA: Aunque en teoría no debiera ser así, muchas personas de 1,80/1,82 cm, afirman estar mejor sentadas y su columna lumbar más relajada, cuando se sientan con la altura mínima del apoyapié.

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El apoyapiés está recomendado para todas las personas menores de 1.73 cm y / o que tengan molestias lumbares.
A menudo, si también desea usar el apoyabrazos, porque quiere preservar el cuidado de los hombros y el cuello, es necesario adquirir el apoyapié, ya que para mantener el ángulo de 90º entre brazos y antebrazos, suele ser necesario elevar el asiento. Esto, a su vez, impide apoyar los pies en el suelo, y por lo tanto el ángulo entre las piernas y cuerpo no sería 90º.

POSTURAS ERRÓNEAS RELACIONADAS CON LA POSICIÓN DE LAS PIERNAS

Las posturas que se adoptan, habitualmente, cuando la persona no puede llegar con los pies al suelo, ni con la espalda al respaldo suelen ser las siguientes:
1. Sentarse en el borde de la silla.
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• Conlleva un aumento de la lordosis lumbar, debido a la tracción anterior que ejerce el psoas, en cuanto las piernas se abren a un ángulo mayor de 90º.
La tensión que esto genere estará en función del grado de elasticidad del usuario.
• Es normal ver a las personas que se sientan en esta postura como colocan los pies sobre las ruedas. Esta adaptación postural reduce la tensión, que podría ejercer el psoas, preservando de esta forma la estabilidad lumbar.

2. Adelantar la pelvis para llegar con los pies al suelo y llevar la espalda hacia atrás para apoyarla en el respaldo.
Estas son las incorrecciones posturales que se generan en esta postura:
• Las lumbares se adelantan, aumentando su curva lordótica. Esto, en si mismo, ya puede generar un daño lumbar.
• El peso recae sobre el sacro. Lo que implica que sea en la columna sobre la que recae la tensión, forzando a la columna a una tarea de sostenimiento, para la que no está preparada. El peso, al estar sentados, debiera recaer sobre los isquiones.
• Las dorsales se disponen hacia atrás, aumentando la cifosis. El mantenimiento de esta postura de forma reiterada daña la espalda y puede derivar en la aparición de la denominada “chepa”, que afea la postura dando sensación de envejecimiento.
• Esta postura, es una de las más dañinas, pues daña toda la estructura de la columna y hombros.
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3. Toda la espalda, hombros y cabeza se abalanzan sobre la mesa.
Estas son las incorrecciones posturales que se generan con esta postura.
• Si bien en esta postura el daño lumbar es de menor importancia, no por ello la espalda quedará libre de cargas, estropeándose sobre todo la zona de hombros y cuello
• Los hombros se adelantan provocando un tirón de los trapecios y el cuello.
• Con el tiempo la anteriorización de los hombros irá quedando fijada en la vida cotidiana, provocando además de un afeamiento en estructura corporal, un estado de posible abatimiento mental, una sensación de cansancio y malestar.
• El espacio cervical se recoge por detrás, dejando menos sitio para las vertebras y los discos.
• Esta postura favorece la creación de la cifosis, la anteriorización de los hombros, el cierre del espacio cervical y dañará la zona de hombros y cuello.
• Es una postura también forzada para las muñecas y el brazo en general, pudiendo también provocar tensiones en sus articulaciones.

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SOLUCIÓN PARA ESTOS PROBLEMAS

La solución que desde la reordenación de la postura planteamos, para evitar este desorden postural es la banqueta, que siempre han planteado los ergónomos. Sirve para elevar los pies del suelo y poder mantener la postura correcta, apoyando pies y espalda sin esfuerzo.
Sin embargo lo que durante años hemos podido constatar y cualquier usuario ha comprobado en su experiencia, es que dicha banqueta, no es compatible con el movimiento natural del cuerpo durante la actividad laboral, ya que no se pueden mantener los pies quietos y fijos durante 8 horas laborales, ni tan siquiera, y para ser más exactos, durante media hora seguida.

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En cuanto vamos a coger un teléfono o un bolígrafo y desplazamos el tórax hacia un lado, el pie pierde el apoyo. Después hay que ir a buscar la banqueta, para que si hemos movido la silla en esa búsqueda unos centímetros, la banqueta ya quede demasiado lejos….En fin, una serie de incomodidades, que el usuario, ante la presión laboral, no puede permitirse.
Así pues, vemos las banquetas en casi todas las oficinas, pero sin utilizar en la mayor parte de los casos. El usuario la coloca y sabe que tendría que utilizarla, pero simplemente no es posible. No es un producto de la dejadez de todos los usuarios sino que no es viable, dado que hay caderas más anchas que otras, personas que necesitan estirar las piernas más que otras, diferentes larguras de las piernas y a unos les queda corta y a otros demasiado alta.
La necesidad de una mejoría en el apoyapiés habitual es casi urgente, ya que como todos sabemos es una herramienta ergonómica necesaria para todas las personas de menor estatura.
Lo que hemos creado dentro del concepto de la reordenación de la postura es un apoyapié integrado que respeta todos estos factores, mientras permite la movilidad total de pies y piernas.

VENTAJAS DEL APOYAPIES

• El usuario puede mantener los pies siempre sobre la plataforma, en cualquier postura que incorpore, manteniendo plena libertad de movimiento en las piernas y en los pies, mientras se garantiza la postura correcta.
• Tiene la suficiente anchura como para que no haya problemas con el ancho de la pelvis y por tanto con la disposición natural de las piernas de cada individuo.
• Tiene también 3 posibilidades de elevación, con lo que es apta para alturas desde 1.54 cm a 1.78 cm.
• La plataforma se recoge sobre las patas de la silla, con un sistema de elevación, sin ocupar espacio.
• Se extiende hasta la largura máxima de cualquier pierna, de las personas que la necesitan.
• Al estar unida a la silla, va donde esta vaya, lo que permite no perder nunca el apoyo.
• Sirve para todo tipo de sillas de oficina, pudiéndola cambiar de una silla a otra.

LOS APOYA BRAZOS INTEGRADOS EN LA MESA
UN ELEMENTO DE CORRECCIÓN POSTURAL PARA TODAS LAS PERSONAS

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¿POR QUÉ SON NECESARIOS?

POR QUE CON ELLOS EVITAMOS EN GRAN PARTE, O TOTALMENTE EL DOLOR DE HOMBROS Y CUELLO EN EL ORDENADOR.
Estas son las razones:
• Porque para apoyar los brazos de tal forma que el ángulo entre el antebrazo y el brazo sea de 90º y teniendo en cuenta que el ordenador está sobre la mesa, el antebrazo tiene que estar alineado con la mesa. Esto solo se logra, si la persona es más alta de 1,77 cm o si tiene los brazos cortos. En caso de que esto no se cumpla, la persona solo puede mantener el antebrazo y el brazo a 90º al precio de elevar los hombros. Esto significa que tiene que contraer los trapecios para conseguirlo, y por lo tanto dañará su cuello y sus hombros.
• Porque al apoyar los antebrazos y el codo de forma natural, donde su anatomía lo exija, con plena libertad de movimiento, va a liberar prácticamente de cualquier tensión, los hombros y el cuello.
• Porque al apoyar los antebrazos y los codos, se impide el mantenimiento de las posturas asimétricas, que suelen estar fijadas en la cintura escapular y que es uno de los dos agentes, posturalmente hablando, más dañinos en las lesiones cervicales.
• La anchura del apoyabrazos permite plena movilidad.
• Porque los apoyabrazos de la silla no cumplen con los requisitos que la anatomía de la cintura escapular exige para estar correctamente colocada.

PERFIL DE LOS POSIBLES USUARIOS

En realidad, creo que el apoyabrazos de corrección postural debiera ser utilizado por todas las personas, dado que NINGÚN apoya brazos de los habituales del mercado contempla, la anatomía de los hombros y del cuello.
En el mejor de los casos, cuando el apoyabrazos de la silla es regulable sigue siendo anatómicamente insuficiente para resolver la ausencia de tensión en el cuello y los hombros, estas son las razones que lo hacen insuficiente:
1. Que sigue siendo paralelo (lo que obliga a un cierre de los trapecios por detrás) si se quiere apoyar los dos brazos.
2. Que hay una apertura excesiva, para que se puedan apoyar los dos brazos. Esa apertura permite la plena movilidad del tórax, pero si queremos apoyar los codos y los brazos, comprobaremos que, salvo unas pocas personas, la mayoría debemos abrir los brazos en exceso, lo que obliga a una bajada de la cabeza y a un estrechamiento de la columna cervical.
Solo las personas de complexión muy ancha, pueden apoyar bien los dos antebrazos y codos en los apoyabrazos, si bien, no tienen apenas sitio para la movilidad del tórax.
El resto de las personas nos limitamos a apoyar levemente los antebrazos en el canto de la mesa y suponiendo que la postura de la espalda sea correcta estas son algunas de las acomodaciones:
• Los hombros se adelantan automáticamente en esta posición, lo que provoca una tensión dolorosa en sus músculos.
• La anteriorización de los hombros arrastra a la cabeza, después para mirar la pantalla elevamos un poco la barbilla, lo que produce un estrechamiento doloroso en el cuello.
• Al no haber apoyo, es normal que un codo baje más que el otro por debajo del canto de la mesa, en diestros muy a menudo el derecho. Cuanto más baja el hombro, más se adelanta también y cuanto más baja y se adelanta el hombro derecho, más tensión incorpora el izquierdo. Esta es una postura que deteriora mucho el equilibrio de los hombros y del cuello y que desde muy temprana edad puede aparecer como una postura fijada en nuestro cuerpo.
La bajada y anteriorización del hombro derecho, provoca un desplazamiento hacia la derecha y una rotación cervical, que puede resultar un verdadero calvario, si los desplazamientos son importantes y se originan en gran parte desde la niñez, ya que desde el lápiz, el codo derecho baja por debajo de la mesa. Este gesto está marcado en gran parte de la población diestra. Es muy perjudicial tanto para los hombros como para el cuello. En niños puede incluso deformar la columna en la zona dorsal.
• Es muy común, por ejemplo, cuando vamos a leer un texto, o cuando trabajamos con el ratón, que el codo izquierdo esté sobre la mesa, elevándose este hombro, mientras que tal vez el antebrazo derecho solo se apoye cerca de la muñeca. Cuanto más baje el codo, más baja el hombro y más se adelanta, con el consiguiente desplazamiento de las vertebras cervicales pudiendo crear fácilmente dolorosas tensiones.
• Si intentamos apoyar los dos codos sobre la mesa tenemos que forzar la postura de la columna, que se abomba en las dorsales, aumentando la cifosis y volviendo a estrechar el espacio del cuello.
Así pues la necesidad de apoyar los dos codos y los dos antebrazos sobre una base estable y sólida, es una necesidad de toda la población, no solo de las personas que trabajan en el ordenador, sino en cualquier momento en el que el trabajo o el estudio se ejecutan sobre la postura de asiento.
Los codos deben quedar apoyados y en su posición natural. Deben estar alineados con el centro del cuerpo, a la altura de las costuras laterales de la ropa. Los antebrazos crearán el ángulo de 90º con el brazo (recomendado por los ergónomos), si permanecen en una línea recta y solo en esa postura, sin que ningún peso tire del cuello hacia abajo, podremos trabajar sentados sin dañarnos ni los hombros y ni el cuello.
Por tanto, a la pregunta del título de este apartado, habría que contestar que prácticamente toda la población de todas las edades, debieran mantener, no solo el ángulo de 90º, sino además con una sujeción del peso de los brazos, para que no recaiga sobre las cervicales y con una superficie de suficiente amplitud como para permitir el libre movimiento de brazos y manos.

POSTURAS ERRÓNEAS RELACIONADAS CON LA POSICIÓN DE LOS HOMBROS:

1. Cuando los codos se descuelgan por debajo de la mesa
Estas son las incorrecciones posturales que se generan con esta postura.

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• La espalda se abalanza sobre la mesa, provocando una inversión de la columna lumbar, así como un posible aumento de la cifosis dorsal
• La espalda va hacia atrás buscando el respaldo y acentuando las curvas como se ha explicado en otro apartado anterior.
En cualquier caso en cuanto los antebrazos y codos se descuelgan por debajo de la mesa esto es lo que sucede:
• Los hombros se adelantan y sus músculos, que acaban en la base del cráneo, tiran del cuello hacia adelante.
• El cuello va, por lo tanto, hacia adelante arrastrando la cabeza.
• Al elevar los ojos, para ver la pantalla por ejemplo, el cuello se recoge por detrás, acortando de forma drástica el espacio para las cervicales. De esta forma comienza el roce, las molestias y puede ir apareciendo el dolor.
• El peso de los brazos con los músculos en tensión, tanto para el desarrollo de la tarea, como para el propio auto sostenimiento, provoca una creciente rigidez en los hombros que se convierte en dolor.
• Al no haber un punto de apoyo fijo, los brazos se disponen habitualmente en posturas asimétricas, ya que funcionamos de forma diferente con el brazo derecho que con el izquierdo, esta asimetría escapular y cervical, unida al estrechamiento del cuello, puede convertir la tensión en un asunto de gravedad cervical.

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• En las personas más altas, los codos no se descuelgan por debajo de la mesa, con lo que la deformación postural es menor, si bien siempre van a estar más cómodas, si el brazo y el codo permanecen apoyados conforme a su alineación, y anchura naturales y respetando la forma levemente curvada de la cintura escapular.

POSTURA CORRECTA DE LOS BRAZOS PARA TRABAJAR EN EL ORDENADOR

• Los antebrazos y los codos deben estar bien apoyados, para que el cuello no tenga que cargar con el peso de los brazos acentuado por la tensión de los músculos trabajando, lo que sí o sí y con el paso de los días va a acabar generando tensión cervical.
• Los brazos tienen que estar a 90º con respecto al antebrazo. Esto es casi una utopía para las personas que tienen una estatura inferior a 1.75 cm o superior a 1.83 cm.
• Las personas de menor estatura solo pueden mantener esta posición elevando los hombros. Esta contracción de los trapecios, resulta imposible de mantener, ni tan siquiera, durante 5 minutos, así que la situación habitual, suele ser, apoyar levemente los antebrazos dejando que los codos se descuelguen por debajo de la mesa.
• Los codos deben de quedar conforme a su forma anatómica, en la línea media del cuerpo, ya que en cuanto se adelantan para buscar la mesa, se tensa la espalda, los hombros y el cuello.

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SOLUCIÓN PARA ESTOS PROBLEMAS

La situación de los brazos es tan dramática que no es de extrañar que la mayoría de las personas que trabaja con el ordenador, sufra de dolores y a veces incluso de graves patologías en la columna cervical y hombros, ya que no se respeta en ningún caso la comodidad y la anatomía de la cintura escapular y cervical.
Los ergónomos dicen, con razón, que los brazos han de mantener un ángulo de 90º con respecto al antebrazo, pero esto es solo posible de mantener si se tiene una talla comprendida entre 1.75 cm y 1.90 cm. Para el resto de las personas es imposible como se explicará más adelante.
Pero esta no es la única necesidad que tienen los brazos, la necesidad de mantenerse apoyados durante el desarrollo de la tarea es también fundamental para no dañarnos.
Si el lector tiene dudas a ese respecto solo tiene que sujetar el codo y el brazo de un lado de su cuerpo, con la otra mano, para comprobar la relajación que sucede automáticamente en el hombro del lado que está siendo sujetado, así como también en ese lateral del cuello.
Si la persona es menor de 1.77 cm, tendrá que elevar un poco el brazo, siempre para cumplir con la premisa de 90º de los brazos, si es muy alta, tendrá que bajarlos.
Todas las personas verán liberada la tensión de cervicales y hombros si estos quedan cómodamente depositados y por supuesto respetando su anatomía natural.
Que los brazos estén correctamente apoyados, respetando su alineación natural y con un ángulo de 90º exige de estos requisitos:
• El codo quede alineado con la línea media del cuerpo, en el centro del tórax, ni hacia atrás, lo que adelanta los hombros, ni hacia adelante, lo que curva la espalda. Estas dos posturas erróneas llevan consigo una tensión cervical creciente. Si el codo o un apoyo mayor del brazo tienen que ir a buscar la mesa, la tensión de hombros, espalda y cuello, están garantizadas.
• Que se respete la curva, más o menos acentuada de la cintura escapular, que no es plana y por tanto los apoyabrazos no pueden ser paralelos, ya que si se apoyan los dos brazos en unos apoyabrazos paralelos se recogen por detrás y se vuelven a tensar los trapecios.
• Que sean regulables en anchura, lo que significa que el codo y el brazo no tengan que ir a buscar el apoyo. Si esto sucede, en el momento que los codos y los brazos se abren para buscarlo automáticamente, la cabeza desciende y se tensa el cuello.
• Que no quede un hombro más alto que otro, casi siempre el izquierdo en diestros, lo que supone una de las posturas que más consecuencias graves puede acarrear para el cuello
Todas estas aspiraciones de una postura correcta natural y sin forzar, las cumple el apoyabrazos diseñado, ya que:
• Permite mantener el ángulo de 90º entre el brazo y el antebrazo.
• Saca hacia afuera el apoyabrazos con lo que permite el apoyo natural de todo el brazo, manteniendo el codo en la línea media del tórax, sin que tengan que adelantarse para buscar un apoyo más amplio en la mesa, o retroceder, porque el ordenador está en el borde la mesa .
• Permite mantener la forma redondeada de la cintura escapular, ya que la anatomía de su diseño ha sido pensada para ello.
• Es regulable en anchura, con lo que no hay que abrir, ni cerrar los codos para mantenerlos bien apoyados.
• Obliga a mantener los dos brazos y por tanto los hombros a la misma altura, en especial si el usuario procura que un brazo no se abra más que el otro, en este caso la gravedad de la postura sobrevendría si es siempre el mismo brazo el que se abre con respecto a los ejes naturales.
De acuerdo a todas estas necesidades, proponemos este adaptador de brazos que consta de un soporte sobre el que se coloca el ordenador con espacio para el ratón, el teléfono y el papel y que sacando los apoyabrazos hacia afuera permite su apoyo sin forzar nada y que cuenta con diferentes posibilidades de anchura y altura, por lo que se adapta a prácticamente todas las tallas.
Las personas mayores de 1,90 cm deben utilizar la doble superficie que el apoyabrazos tiene para elevar el codo y el brazo. Esta posibilidad incluye dos alternativas ajustables hasta una altura de 2.10 cm.
El apoyabrazos se recoge después de finalizada la tarea, sin que ocupe espacio.


VENTAJA EXTRA PARA LOS MÁS ALTOS

Los más altos tienen que encorvar la espalda para llegar a la mesa. En cuanto los hombros se adelantan, también se adelanta la cabeza. Por lo tanto, para mirar la pantalla el cuello se recoge. Más cuanto más se eleve la cabeza. De esta forma se propicia una fuerte tensión cervical y de hombros. Al tener 3 posibilidades de elevación, incluso las personas más altas pueden mantener la espalda, el cuello y la cabeza bien alineada.

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En el caso de las personas más altas casi siempre hay necesidad de elevar los apoyabrazos. Pero no es igual una persona de 1.75 o una persona 2.10, por tanto el apoyabrazos cuenta con las tres tallas de elevación.
De la misma forma no todos los tórax son igual de anchos, y por tanto este apoyabrazos es también regulable en anchura. Estas personas no necesitan, obviamente, el apoyapié integrado.

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EL CONJUNTO DE APOYA PIES Y APOYA BRAZOS
Este conjunto va a ser casi imprescindible para todas las personas menores de 1.75 cm.
Las personas de esta estatura no pueden cumplir con ninguno de los requisitos de 90º en piernas y brazos que se requieren para mantener una postura correcta ya que sus piernas quedan siempre a mas de 90º con respecto al tórax, provocando que la lordosis lumbar se acentúe en todos los casos, además tienen que hacer los acomodos posturales anteriormente descritos y que dañaran su espalda todos ellos.
Tampoco pueden cumplir con el propósito de los 90º en los brazos, ya que de ninguna forma pueden llegar con el codo a la altura de la mesa.

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Para llegar con el codo a la altura de la mesa, es imprescindible que eleven el asiento y en ese momento necesitan ineludiblemente elevar sus pies del suelo.
Una vez elevado dicho asiento, si que les es posible acomodar el apoyabrazos.
Las personas de una estatura menor de 1,75, precisan pues de estas dos herramientas de ordenación postural si quieren mantener la espalda en una postura correcta, lo que va a provocar una mayor salud y belleza en lumbares, hombros, cuello en incluso cara, ya que las deformaciones de los hombros se van a extender a la musculatura facial también.
La necesidad no será la misma para unas personas que para otras dado que si elegimos un grupo de personas de 1,70cms unas tendrán las piernas o los brazos más largos que otras y esto provocará también una variabilidad, pero todas ellas encontrarán un gran alivio cervical y lumbar al sentarse correctamente.
Consideramos que trabajar en el ordenador nos daña la espalda, sin embargo no es el ordenador que no necesita ni fuerza ni demasiada precisión lo que nos daña si no una postura incorrecta mantenida durante 8 horas 5 días a la semana. Esto está siendo verdaderamente devastador para las espaldas y la causa de un gran coste en bajas para el sistema.
Para apoyar los codos bien y que no duelan los hombros y el cuello, el apoyabrazos tiene que ir a buscar el codo del usuario, no el usuario a buscar el apoyo, ya que esto dañará siempre su cintura escapular y cuello.
Estamos trabajando en también en sofás donde podamos sentarnos bien, lo que hoy en día es prácticamente imposible; esto provoca que nos tumbemos, siempre claro en la postura más cómoda, que no es otra que la más viciada, aquella que va a aumentar el dolor, así son cada vez las personas que nos dicen que el sofá es `peor que las sillas y que no saben cómo ni donde sentarse, sin sufrir molestias.
Esto para una sociedad que pasa casi todo el día sentados, es un drama, un sufrimiento y un gasto enormes y se evita simplemente, haciendo unos simples acomodos a cualquier silla, sofá o mesa.
En nuestra web, podrá ir viendo en breve, estos modelos que esperamos sacar en muy poco tiempo.
Estas adaptaciones están debidamente protegidas.

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